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martes, 5 de diciembre de 2023

Quevedo y los alfanjes

 Es conocida la animosidad entre Pacheco de Narváez y Quevedo, sin embargo en un punto sobre esgrima estaban de acuerdo. 

Pacheco en Grandezas de la espada (Madrid, 1600) tiene un capítulo sobre las formas de combatir contra los turcos, en el que muestra diversas técnicas para contrarrestar el ataque con los alfanjes, arma curva característica de los pueblos orientales.

Y digo que si las armas son las que ofenden y defienden, se podría considerar particularmente la ventaja que la espada lleva en largura al alfanje, y no solo en la largura, pero en el modo de herir conocerían a cuanto más están obligados, pues de ser la espada en su cantidad casi la cuarta parte más que el alfanje, tienen más heridas y partes por donde herir porque tiene las tres heridas principales de tajo, revés y estocada, y después de estas, las que se convierten de tajo en revés, de revés en tajo, y de cualquier de estos en estocada, y de la estocada en tajo y revés, cuando por un lado de la circunferencia, cuando por el otro, y por cualquiera de las líneas que forman los ángulos rectilíneos, de que ya avisamos, y por otras partes que se avisará, cuándo acercando el cuerpo y cuándo apartándolo según que conviene.

Grandezas de la espada. Cuarta parte. f.233v. Madrid: Herederos de Juan Íñiguez de Lequerica, 1600.

Quevedo en La fortuna con seso y la hora de todos (Zaragoza, 1650) trae un párrafo en el que un morisco presenta al Gran Sultán diversos remedios para vencer a los españoles:

Lo tercero, que para el mejor uso del rompimiento en las batallas, se dejen los alfanjes corvos por las espadas de los españoles, pues son en la ocasión para la defensa y la ofensa más hábiles, ahorrando con las estocadas grandes rodeos de los movimientos circulares, por lo cual, llegando a las manos con los españoles que siempre han usado mucho mejor que todas las naciones esta destreza, hemos padecido grandes estragos, y son las espadas mucho más descansadas al pulso y a la cinta.

Obras completas en prosa de Francisco de Quevedo. vol. I, tomo II, Cap. XXV, p.737 (Edición de Lía Schwartz). Madrid: Ed. Castalia, 2003 

viernes, 7 de abril de 2023

Una treta submarina

Durante la edición de nuestra reciente obra, la traducción al ingles del manuscrito de Berlin de las Cien conclusiones de Pacheco, los editores y traductores (Jan Schäfer y Lois Spangler) se encontraron en el nombre de una treta vulgar con una palabra que no está presente en el Diccionario de la Real Academia y tras una búsqueda dieron con el posible origen canario de esa palabra, y así lo hacen constar en nota al pie de página.

Esto nos hizo reflexionar sobre el nombre de esta treta, ya conocida por los practicantes de la Destreza, y que a nosotros, quizá por vivir en el metaverso galego-portugués, no nos había llamado la atención. Se trata de la treta margullida. A nosotros la palabra margullida (y su variante mergullida) nos resultaba un sinónimo de zambullida, por lo que no le concedimos más importancia, pero resulta que margullida no es una palabra del acervo común del español, se encuentra en Canarias, donde está registrada por la Academia Canaria de la Lengua,1 y ocasionalmente en Extremadura y Andalucía.2 En gallego y portugués mergullar/mergulhar con la variante margullar/margulhar, son las palabras más habituales con las que se expresa la acción de sumergir o sumergirse, además de otras acepciones relacionadas con la agricultura.3

Ahora viene la cuestión: ¿Porqué Pacheco utiliza esa palabra y no zambullida, que sería la forma más habitual en español?

Tenemos dos opciones, el ya apuntado origen canario de la palabra (ya que Pacheco vivió varios años en las Islas) o un posible origen galaico portugués de la treta.

Comenzamos buscando la presencia de esa palabra en los textos portugueses de Destreza de que disponemos, unicamente conseguimos localizar la margullida en el manuscrito de Coimbra,4 en la traducción directa de Cien conclusiones con la forma portuguesa de margulhida,5 sin embargo nos encontramos en ese mismo volumen con la presencia de la forma cambadella6 en sustitución de zambullida en la traducción del Modo Fácil y como çampulhida en la traducción de Diaz de Viedma. Aparece de nuevo en el Manuscrito da espada,7 en la herida número 34, con la forma sambulhida.8 No parece pues que, a lo que sabemos, sea una forma corriente en Destreza portuguesa.

Volviendo al origen canario también se plantea un problema, la forma margullar (con la variante margullir) esta documentada con el significado de sumergirse o zambullirse desde el siglo XIX pero no antes. Con el significado de operaciones relacionadas con el cultivo de la vid hay documentos ya desde 1554, numerosas palabras de origen gallego-portugués se emplean en Canarias desde antiguo en el campo de la viticultura, tanto técnicas como nombres de variedades de uvas, con el mismo significado que en gallego-portugués.9 Margullo como zambullida se puede documentar desde el siglo XVIII.10 No sería arriesgado aventurar que el significado de zambullir/sumergir ya estuviera presente también desde antes.

La primera vez que Pacheco utiliza este término de margullida es en Cien Conclusiones,11 (1608) en la conclusión 21, y así aparece en todas las versiones sucesivas de las Cien Conclusiones. Sin embargo en las primeras listas de tretas vulgares (las 18 contradicciones), también en esta obra, no aparece la zambullida o margullida, pero cuando esta lista se amplía hasta 30 en sucesivas versiones de las contradicciones, ya podemos encontrarla mencionada: 

Contradicción 23 en Nacional y Oviedo:12 La defendida y por otros nombres la contra infieles, la çambullida y margullida.

Contradicción 22 en Historia:13 La çambullida, margullida, çampuzona o treta contra infieles.

En el manuscrito de Berlin14 aparece en la tabla al final como "19 La zambullida", en el texto solo se recogen las 18 primeras tretas vulgares.

En el Modo Fácil15 (1625a) en una lista de tretas vulgares (f.45v) aparece recogida la zambullida.

En el manuscrito Ferrara16 (1625) también se describe más extensamente esta treta con sus contras (f.28v)

En Nueva Ciencia17 (1625b) se menciona la çambullida en la p.177 y en las descripciones de las tretas vulgares, con el número 4, se describe extensamente en las p.587-9. Recibe también los nombres de margullida, campuzana, infernal, temeraria y contra infieles.

Pacheco en las Advertencias18 (1639) hace una enumeración de las tretas vulgares e incluye la çambullida (f.64v).

Diaz de Viedma en Método de enseñanza de Maestros19 (1639) menciona la çambullida en f.29r y en f.55v con espada y daga, en f.51r la describe y dice que él la hace y no la considera una treta vulgar.

Cristobal de Cala20 (1642) expone tres diferentes formas de hacer la çambullida en f.44v-46v.

Pérez de Mendoza en sus Principios21 (1672) enumera la zambullida como una de las tretas vulgares (p.84), y en el Resumen22 (1675) también la cita (f.33r, 63v).

Cruzado23 (1702) con el número 4 de las tretas vulgares la describe extensamente, así como sus contras, citando a Pacheco (p.8-12).

Lorenz de Rada en Nobleza de la espada24 (1705) en el tomo III en diversos lugares la menciona y llega a decir en III.360 "Se podrá hacer con seguridad aunque se haya tenido por treta falsa, es muy verdadera y segura la estocada zambullida." Aunque parece que Rada se refiere a una treta diferente a la que describen autores anteriores.

Ya en pleno siglo XVIII la encontramos mencionada en la traducción de la Encyclopedie (1791)25 aunque parece referirse a un tipo de estocada (segunda baja o bajo las armas) (p.513, 516, 520, 528).

Solo apuntaremos la posible relación con la Balansada portuguesa.26

Y si todavía quieres saber algo más sobre esgrima vulgar, no dejes de consultar la página de Tim Rivera.27



1https://www.academiacanarialengua.org/diccionario/entrada/margullar/

2Ocasionalmente en zonas orientales, posible influencia del portugués.

3https://estraviz.org/mergulhar

4Destreza das armas. Universidade de Coimbra. Ms. 208 UCBG. Santiago de Compostela: AGEA editora, 2016

5Destreza das Armas. p.119

6Destreza das Armas. p.64

7Manuscrito da Espada. Biblioteca da Ajuda 49-III-6(2). Santiago de Compostela: AGEA editora, 2013

8Manuscrito da espada. p.62 y nota en p.124

9https://www.rae.es/tdhle/margullar

10https://www.rae.es/tdhle/margullo

11Pacheco de Narváez. (1608) Las Cien Conclusiones. Santiago de Compostela, AGEA editora, 2010.

12Para referencias consultar la edición de Cien Conclusiones de AGEA editora.

13Para referencias consultar la edición de Cien Conclusiones de AGEA editora.

14Pacheco de Narváez. Las cien conclusiones. (Ms. Phill. 1941) Santiago de Compostela: AGEA editora, 2018.

15Pacheco de Narváez. (1625a) Modo fácil y nuevo. Santiago de Compostela: AGEA editora, 2011

16Ferrara, Octavio. Compendio y Filosofía y Destreza de las armas. MS. Madrid, 1625

17Pacheco de Narváez. (1625b) Nueva Ciencia. Madrid: Melchor Sanchez 1672. Publicado en 1672 pero escrito en 1625.

18Pacheco de Narváez. (1639) Advertencias para la enseñanza de la Filosofía y Destreza de las armas. Madrid: Pedro Tazo, 1639

19Diaz de Viedma. Método de enseñanza de Maestros. Barcelona: Sebastian y Iame Matevad, 1639.

20Cala, Cristobal. Desengaño de la espada y norte de diestros. Cadiz: Fernando Rey, 1642

21Pérez de Mendoza. Principios de los cinco sujetos principales. Pamplona: Martin Gregorio de Zabala, 1672

22Pérez de Mendoza. Resumen de la Verdadera Destreza. Madrid: Francisco Sanz, 1675

23Cruzado y Peralta. Las tretas de la vulgar y común esgrima. Zaragoza: s.n., 1702

24Lorenz de Rada. Nobleza de la espada. Madrid: Diego Martinez Abad, 1705

25Sanz y Chanas (trad.) Encyclopedia Methodica. Artes académicos. Madrid: Sancha, 1701.

26https://www.academia.edu/41075441/A_Punta_Balansada

https://www.academia.edu/41079271/The_Punta_Balansada

27https://www.spanishsword.org/documents

miércoles, 12 de enero de 2022

Las espadas de Pacheco

 En Grandezas de la espada hay numerosos grabados representando diversos tipos de espadas, aparte de los alfanjes, la mayoría de las espadas tienen una hoja más o menos ancha, parece que están hechas a cuatro mesas y las guarniciones son bastante sencillas: un anillo sencillo por delante, unos arriaces rectos y cortos y un guardamano, 

f.53

o en unos pocos casos los arriaces tienen las puntas dobladas, hacia adelante el de parada y hacia atrás el de guarda, sin guardamano en este caso.

f.39

Hernando de Soto, un amigo de Pacheco, miembro del grupo de hombres de letras que pululaban por el Madrid de entresiglos XVI y XVII, que contribuyó con un soneto a los preliminares de Grandezas de la espada, así como a otras obras de grandes literatos de esa época: El Isidro de Sevilla y la Arcadia de Lope de Vega,  el Guzmán de Alfarache de Mateo Aleman, Diversas rimas de Vicente Espinel. Él mismo publicó un libro Emblemas moralizados en el que se comentan diferentes emblemas según la corriente de la época. Cada uno de ellos va precedido por un grabado que es luego glosado con una poesía y un texto con referencias y comentarios. 

El numero XXII: Augurationis fides credentis damnum. El daño del agorero. Comenta el caso de la espada de Atila que fue encontrada en un agujero en el suelo por un pastor y entregada al joven Atila, que se acabaría convirtiendo en Rey de los Hunos, confiando en el presagio favorable que suponía ser el hallazgo de la espada.

Vemos que esta espada es muy similar al modelo representado en Grandezas, probablemente porque el grabador fuera el mismo (desconocido en ambos casos), ya que el libro se imprimió en la misma imprenta y unos meses antes que el libro de Pacheco. Aunque esto es puramente especulativo es bastante verosímil.

Garcia Arranz JJ, Pena Sueiro, N (ed.) en: Hernando de Soto. Emblemas moralizados. Palma de Mallorca: Jose J de Olañeta, 2017. http://www.emblematica.com/es/cd01-soto.htm acceso 8/1/21


martes, 29 de octubre de 2019

Memorial Domingo de Piña


El memorial de Piña de vuelta a casa. Los sevillanos se rebelan contra Pacheco. Últimos coletazos de la polémica Pachequista Carrancista (Aún va a haber más)


Piña, Domingo de


370.Memorial de suplica, e informe que hacen, ofrecen y ponen a los pies de el ilustrísimo cabildo de la ciudad de Sevilla. Domingo de Piña, y Baltasar de los Reyes: que han enseñado, y enseñan la esclarecida y provechosa ciencia de las armas, que ilumino, y saco a luz de las tinieblas de lo vulgar el comendador D. Jerónimo Sánchez de Carranza, presidente que fue de la provincia de Guatemala y hijo d[e] esta nobilísima ciudad, gloria de su grandeza, y veneración de todo el universo, por su valor, obras, y escritos.

S.l. [Sevilla] : s.n., s.a. [1675]
[1]h.b., [1]grab. esc., 16h. ; 4º (19,5)
Sign. [ ](2), A-D(4)
-Anteport. (Grab. esc. de Sevilla). –Port. con orla tip. -Texto
BNE: R/356481. BM.Versailles: Morel Fatio D575; Col. M.Valle
Leguina (163); Vindel10 199; Donnell 678; Fvindel 2211; Palau 226797; Gorlin 235
Notas:
Precede a la portada una lámina con las armas de Sevilla. Es una defensa entusiasta de la doctrina de Carranza y una queja por haber sido presos a petición de Francisco de Roxas2.
Piña y Reyes habían sido apresados por mantener una escuela de esgrima en Sevilla, violando el privilegio concedido a la escuela rival dirigida por Francisco de Roxas, discípulo de Juan Caro de Montenegro. Este Francisco de Roxas era partidario de Luis Pacheco de Narváez, mientras que Piña y Reyes seguían la escuela de Jerónimo Sánchez de Carranza. Piña y Reyes argumentan que las enseñanzas de Narváez son una mera imitación de Carranza, por lo que ellos están mucho mejor cualificados para enseñar esgrima. Se mofan de Rojas del que dicen que es un zapatero iletrado, que no puede ni siquiera leer los escritos del Gran Carranza, cuanto menos los de Narváez. Contiene citas bibliográficas de los manuales españoles y nombra a numerosos Maestros. Piña se identifica en la obra como hijo de un Maestro de esgrima, también llamado Baltasar3.

1 Ejemplar muy restaurado.
2 (Leguina (163))
3 Del catálogo de Richard C. Ramer. 

domingo, 19 de febrero de 2017

Pacheco en neerlandés

Por fin una traducción moderna de Pacheco de nuestro amigo Filip
Al neerlandés.
Muy buena con lo poco que yo se.
Mantiene el nucleo de palabras de la Destreza sin traducir.

A ver si se atreve con más, como por ejemplo:
Jurisdicción de la espada= swaardkant.
Medio de proporción= medio van proportion.
Medio proporcional= medio proportionaal.
Medio proporcionado= medio geproportionerd (a lo mejor me estoy pasando)

martes, 26 de abril de 2016

Biografía de Pacheco

Una nueva aportación a la biografía de Pacheco, muy interesante.
aquí

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Vida y noticias de Pacheco de Narváez 12 Vida militar

En varias partes de sus obras Pacheco dice haber sido Sargento Mayor de Lanzarote.
El Sargento Mayor era un cargo en la estructura militar de los Tercios (equivalente mas o menos a un comandante) y que estaba por debajo del Maestre de Campo (equivalente aproximadamente a un coronel).
Además de los Sargentos Mayores de los Tercios (identificados con el nombre del tercio correspondiente) existía un cargo militar-administrativo de la milicia (reclutada forzosamente por las ciudades) que también se llamaba Sargento Mayor, nombrado y pagado directamente por el Rey. Llegaron a ser veinte en 1609 y se conocian por el territorio en el que desempeñaban su función, que consistía en hacerse cargo de las compañías de la milicia que estaban siendo reclutadas hasta que se encuadraran en una unidad mayor, además de supervisar su adiestramiento y organización.
(I.A.A. Thompson Guerra y decadencia Barcelona Ed Crítica, 1981. p.160 p.163)

viernes, 13 de junio de 2014

Engaño y desengaño de Luis Pacheco de Narváez


La verdad vence a monstruo de la malicia ignorancia y envidia.
En la cabecera las armas de Narváez, esta vez no pone las de los Pacheco

domingo, 9 de febrero de 2014

de capa negra

Leyendo a Pacheco me encontré con la expresión “de capa negra”. Ahora usamos a troche y moche la "de pata negra", que deberiamos reservar para los jamones.

Aqui va la cita de Pacheco.  Nueva ciencia. p.157
«se hará una disgresión de la más importante doctrina que ha podido caber en nuestra capacidad, quitando cuatro abusos mal introducidos y tenazmente guardados en la República de los diestros, favoreciéndolos muchos de los que se tienen por de capa negra.»

de capa negra.
1. loc. adj. coloq. desus. Dicho de una persona: Noble o de extracción social elevada. (DRAE)

Esta es la definición del Diccionario, pero también parece que se usaba para gente orgullosa o jactanciosa o que quiere aparentar que pertenece a una clase social más elevada. Otros autores también la usaron:

Felipe de Meneses. Luz del alma cristiana, 1555
Lo otro, para avisar a los confesores, que pues están obligados a inquirir del penitente, si sabe estas cosas, no se fíe en capa negra, ni en ropa de seda, ni en estado honroso de personas para no lo inquirir

Lucas Gracián Dantisco. Galateo español, 1593
y volvamos a los de capa negra, de quien tratávamos al propósito [36r] de la jactancia.

Francisco de Luque Fajardo. Fiel desengaño contra la ociosidad y los juegos, 1603
y más viendo reinar mayores culpas en gente de capa negra, que apartando los ojos del Señor y de sus juicios, puestos en intereses de la honrilla mundana, dan en buscar dinero por tan infames medios sin acordarse de sus obligaciones.
mucho más se ofende el Señor de unos pecadores de capa negra, hombres constituídos en dignidad, ricos y bien nacidos, si, debajo destos títulos, encubriendo su maldad con apariencias, son demonios. 

Quevedo. Sueño del infierno, 1608
Volvìme a la mano izquierda, vi vn acompañamiento tan reuerendo, tanto coche, tanta carroza cargados de competenzias del Sol en humanas hermossuras, y gran cantidad de galas y libreas, lindos cauallos, mucha gente de capa negra, muchos Caualleros.

Anonimo. Descripción de las minas de Pachuca, 1610
La gente que reside en estas minas es de capa negra, muy ladina, y que sabe dar razon en cualquiera negocio y ocurrencia.

Anónimo. Entremés de los mirones, 1611-1617
Tras la vieja llegaron otra infinidad de mujeres; y tras ellas gran multitud de muchachos y de picaros, y aun de hombres de capa negra

Alonso Fernandez de Avellaneda. Don Quijote de la Mancha, 1614
con que me baxé a Alcalá, do he vivido más de veynte y seys años, ocupada en servir a todo el mundo y más a gente de capa negra y hábito largo;

Juan de Jauregui. Antidoto contra la pestilente poesía de las soledades, c.1614.
i el más sesudo se llegará a ver tal desvarío en un honbre de capa negra.

Gonzalo Correas. Arte de la lengua española castellana, 1625. p.21
Ansi la Latina seria, ó fué usada de la xente de capa negra, i no universal, como quiere provar el Dotor Aldrete
se usan quatro diferenzias de hablar para quatro calidades de personas, que son: vuestra merzed, él, vos, tu. Dexo los titulos altos dé magestad, alteza, eszelenzia, i señoria, que en todos se habla quanto á la gramatica como con merzed. De merzed usamos llamar á las personas á quien rrespetamos, i debemos ó queremos dar onrra, como son: xuezes, cavalleros, eclesiasticos, damas, i xente de capa negra, i es lo mas despues, de señoria

Andrés deAlmansa y Mendoza. Cartas. Novedades de esta corte y avisos recibidos de otras partes. 1626 p.311
Llegó, pues, el dia de Todos-Santos la armada de Inglaterra sobre Cádiz á boca de noche, que como ya tenian conocida su playa, no quisieron probar otra. Esta plaza estaba á cargo de D. Fernando Giron, Consejero de Guerra y Estado de su Majestad, y tan gran soldado cual para tal empresa convenia. Al punto que se descubrieron más de cien velas, que fué á la boca de noche, despacharon á toda España, y el duque de Medina con toda la Andalucía, y de la Córte, no quedando hombre de capa negra, se juntó el mundo todo en Cádiz y en Jerez.

Juan Antonio de la Peña. Discurso de la jornada que hizo a los reinos de España don Francisco Barberino, 1626
Llegó su Illustrissima admirado de ver tanta grandeza, y un numero tan sin numero de gente de capa negra, y buen lustre

Javier Puentes y Ponce. Murcia que se fue, 1872
habiendo cantidad de galas y libreas, gente de capa negra y caballeros.

José Toribio Medina. Historia del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en Chile, 1890
por ser los distritos de las Inquisiciones tan dilatados, los pocos españoles de capa negra que viven en los lugares distantes y puertos de mar, y menos los eclesiásticos capaces de ser comisarios, se acostumbra echar mano de los que hay para la visita de los navíos y los demás negocios que allí ocurren


















domingo, 5 de enero de 2014

La presa, una treta vulgar

Pacheco en Nueva Ciencia, en el capitulo sobre la conclusión (p. 387-8), menciona otros movimientos de los antiguos que pretendían ser antecedentes de la conclusión, llamados presas.

Jaime Pons (21.39) fue el primero que trató de la presa, la llamó ala de perdiz y la describe así: Para quitar la espada al enemigo y derribarle en el suelo, por fuerte que sea, se le repara el golpe que tire y luego ponemos nuestra mano izquierda debajo de su brazo derecho con mucha fuerza, y pasando nuestro pie izquierdo (detras del suyo), se le arma la zancadilla y se le hace caer. Si el contrario nos quiere agarrar la mano derecha, se le pone el pie derecho detras de sus piernas y se le empuja con la mano izquierda para derribarlo.

Achile Marozzo en su libro (p.173-194) describe 22 presas (19 + 1 según Pacheco) algunas de ellas consisten en arrojarse en el suelo y poner los pies en la barriga de su contrario (presa 19)
o armar zancadillas (presas 1, 4, 5 y 7)
tirarse de las barbas, boca y narices(presa 18),
agarrar las piernas (presas 2 y 3)
o echarse el enemigo a cuestas (presa 20)


son "delitos mecánicos en ofensa de la gravedad”

Francisco Roman (f.5) llamó a las zancadillas presas de pie.

Joachim Meyer (III parte, f.1-15) dijo lo propio y puso las mismas figuras

Pedro de la Torre (f.19, 22, 26, 29, 33, 55, 60) "sin respeto al decoro español, siguió estas vanidades”

Las citas de Marozzo y Meyer son exactas, las de Pons, Roman y de la Torre obviamente no se han podido comprobar.




jueves, 15 de agosto de 2013

El largo brazo de Pacheco

Andamos empeñados con un manuscrito portugués Lições de Marte y trae una curiosa cita:

Fica de sorte exagerada aquela eminencia do angulo recto na razão do privilegio que logra pello seo mayor alcance que sem prova cabalmente entendida parecera mais encarecidamente paradocho do que verdaderamente infalivel. Bem pudera eu escusar este discurço com os que sabem entender as difinições sentenciosas de Euclides, e com os que tiverem visto a doctrina de Na[r]vaez em credito da qual com elegante prova authorizou Athenard1 o angulo recto; porem como o meo disignio he seguir o metudo de Montalvão, no livro de para todos, que para todos seja o estillo com que escrevo licionando.


El estilo no puede ser mas ampuloso.
El Montalvão que cita bien pudiera ser  Juan Pérez de Montalbán, conocido en el circulo de Pacheco de Narváez, con quien compartió empeños literarios y antiquevedianos. 
Y el libro que cita: 
Para todos exemplos morales, humanos, y divinos, En que se tratan diversas materias, ciencias, y facultades. Repartidos en los siete dias de la semana. Y con algunas adiciones nuevas ... / por ... Iuan Perez de Montalvan. Lisboa : En la Officina de Domingo Carnero, 1691
Aunque esta obra se publicó por primera vez en 1633, y hay numerosas ediciones, la edición portuguesa podría haber sido mas accesible y a la vez estaría mas próxima a la confección del manuscrito (que no tiene fecha pero parece de finales del XVII o principios del XVIII) 


 1Ettenhard

Nueva ciencia


Recién llegado de Lisboa, no tiene notas ni marcas de posesión, para una vez que nos gustaría saber las andanzas de este libro.

sábado, 16 de marzo de 2013

vida y noticias de Pacheco de Narváez 6 (Pacheco y Quevedo)

Entre Pacheco de Narváez y Quevedo existió una animadversión  que ha quedado reflejada en la obra del autor del Buscón y en el testimonio de posteriores críticos y comentadores de su obra, quizá el predominio de los partidarios de Quevedo entre estos últimos haya llevado a un cierto menoscabo de Pacheco, a pesar del reconocimiento por parte de sus contemporáneos y haber sido incluido como autoridad en el diccionario de la Real Academia Española.
Entre otros frutos de esta polémica tenemos el conocido incidente de la casa del Presidente de Castilla que transcribo a continuación:
Hallose don Francisco en un concurso de los mayores Señores de la Corte en casa del Presidente de Castilla, donde se arguyó sobre las Cien Conclusiones de la Destreza de la Armas que sacó don Luis Pacheco de Narváez, Maestro que fue del Rey nuestro Señor en esta profesión, y mayor en los reinos de España; y después de haber discurrido algunos , e impugnado las conclusiones, salió don Francisco contradiciendo la que en un genero de acometimiento decía no haber reparo, ni defensa; y para la prueba, convidó al Maestro a que tomase con él la espada; el cual, aunque los rehusaba, alegando que la academia se había juntado para pelear con la razón, y no con la espada, obligaronle sin embargo los Señores a salir con ella , y al primer encuentro le dio don Francisco en la cabeza, derribandole el sombrero. Retirose el Narváez algo enojado del suceso; y don Francisco, para sazonar la fiesta dijo: "Probó muy bien el señor D Luis Pacheco la verdad de su conclusión, que a haber reparo en este acometimiento no le pegara yo" (Tarsia p.59-60)
Se supone que Este episodio tuvo lugar en 1608, aunque en un reciente artículo Alberto Bomprezzi rebate fundadamente todo el lance.
Posteriormente en 1630 Pacheco en un Memorial denuncia a la Inquisición diversas obras de Quevedo (Jauralde Pou p.583), en 1635 sale el Tribunal de la justa venganza, en cuya redacción también parece que interviene Pacheco y por fin en Peregrinos discursos arremete contra la obra de Quevedo.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Vida y noticias de Pacheco de Narváez 11

Pacheco y los indios

Papeles referentes a la ascendencia de JuanCarlos Inga
1539-1626. 330 x 220 mm., abierto 407 mm.
Biblioteca Nacional, Mss. 20193


El 2 de Octubre de 1610 Melchor Carlos Inga, bisnieto del Inca Huayna Cápac, extendió testamento en Alcala de Henares ante el escribano Juan de Quintarnaga. Don Luis Pacheco de Narváez actuó como testamentario suyo. Aparte de un hijo ya fallecido, Felipe Carlos Inga y Silva, que había tenido con su segunda legítima esposa,  Doña María de Silva, tuvo otros cinco ilegítimos: Don Juan Melchor Carlos Inga, Juana Yupanqui, Juan Carlos Inga, Doña Maria Coya y Melchora Clara Coya, que pleitearon con la viuda por la herencia.
Melchor Carlos Inga, nacido en Cuzco, caballero de la orden de Santiago, vino a España y fijo su residencia en Trujillo, falleció en Alcalá estando de paso.

Interesante la conexión con Trujillo, Los Pizarro, el Marques de la Conquista y todo el mundo incaico.

http://www2.uah.es/cisneros/carpeta/images/pdfs/278.pdf


sábado, 8 de septiembre de 2012

Pacheco de Narváez 10

Durante la visita del duque de Buckingham en 1623 echaron mano de Pacheco para entretenerlo.
"...y muchas tardes en ver jugar las armas, a cuyo ejercicio acudieron a Palacio el Maestro mayor dellas y el de su Majestad y D Luis de Narváez, primor de la destreza verdadera, y otros maestros desta corte y de diversas partes, y caballeros y señores aficionados a ellas, para los cuales hubo dias en que se dieron a los que se aventajaron premios de guantes, bandas, medias y cortes de jubones de tela y aderezos de espadas: lo cual estimanlo de manera que la frecuencia creció y el punto de la reputacion apretó hasta salir descalabrados y heridos los mas diestros, y un maestro con un ojo menos que le sacaron y le saltó al suelo de una estocada, a quien su majestad mando dar cien escudos para curarse; en cuyo ejercicio se ha visto claro, que excede la fuerza, ligereza y osadía a toda cualquier destreza del arte."
Cartas de Andres de Almansa y Mendoza. -Carta 12. p.206-7

A notar que había Maestro mayor y Maestro del rey como cargos diferenciados.

Bibliografía pachequera

Como vamos citando cosas... aquí van con más detalle. Actualizaciones frecuentes esperadas.


Almansa y Mendoza, Andres. Cartas de Andres de Almansa y Mendoza. Novedades de esta Corte y avisos recibidos de otras partes, 1621-1626. Coleccion de libros españoles raros o curiosos, tomo XVII. Madrid : Miguel Ginesta, 1886.

Jauralde Pou, Pablo. Francisco de Quevedo (1580-1645). Madrid : E.Castalia, 1998.

Memorial histórico Español: Colección de Documentos Opúsculos y antigüedades que publica la Real Academia de la Historia. Tomo XIV. Madrid : Imprenta Nacional, 1862

Pérez Pastor, Cristóbal, Bibliografía madrileña o descripción de las obras impresas en Madrid. Primera parte (siglo XVI). Madrid: Tip. de los huérfanos, 1891.
Parte segunda (1601 a 1620). Madrid: Tip. de la revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1906.
Parte tercera (1621 a 1625). Madrid: Tip. de la revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1907.

Rodríguez Villa, Antonio, La Corte y la Monarquia en los años de 1636 y 1637 con curiosos documentos sobre corridas de toros en los siglos XVII y XVIII. Madrid: Luis Navarro editor, 1886.

Valladares de Sotomayor, Antonio. <Avisos históricos que comprehenden las noticias y sucesos más particulares ocurridos en nuestra monarquía desde el año de 1639>, Seminario erudito...t..XXI. Madrid: Antonio Espinosa, 1790

Valladares Reguero, Aurelio (ed.) Pacheco de Narváez, Luis. Peregrinos discursos y tardes bien empleadas. Pamplona: EUNSA, 1999.
En la introducción (p. 13-27) estudio bio-bibliográfico de Pacheco. Esta obra nos ha servido de fuente en muchas ocasiones, buena recopilación de numerosos datos existentes.

Valverde Madrid, José, <Sobre Luis Pacheco de Narváez, escritor del Siglo de Oro>, Boletín del Instituto de estudios Giennenses, 1994, 133(I):121-126

Vegara Peñas, Fermín, <Don Luis Pacheco de Narváez (Notas para su biografía)>, Don Lope de Sosa, 1929, p. 40-47, 73-80, 105-12, 136-42, 168-75, 198-204.

sábado, 1 de septiembre de 2012

vida y noticias de Pacheco de Narváez 3

No tenemos muchos datos de la vida sentimental y familiar de Pacheco. En la partida de defunción figura como viudo, pero ¿quien fue su esposa? ¿quizá la viuda Catalina Hernandez? No lo sabemos. Por otro lado sobre su posible descendencia tampoco hay muchos datos y los que hay son muy dudosos. Asi por ejemplo n (Rodriguez Villa p.78) refiere los sucesos que  ocurrieron en Madrid entre el 24 y el 31 de Enero de 1637, donde se habla del apresamiento y ahorcamiento de un hijo de Luis de Narváez por ladrón. (tambien en Memorial Historico Español. t.XIV, p.6)
Al dia siguiente hubo una sarta de diez azotados, hombres y mujeres por ladrones y encubridores, y prendieron al hijo de D. Luis Narvaez, echandole en un calabozo por ladron y escalador de casas, y créese que le ahorcaran.
Según documentos del Archivo Historico Nacional en 1651 Miguel Pacheco de Narváez y Perez, natural de Jerez solicita el habito de Santiago, posiblemente este mismo Miguel fue regidor de la ciudad de Tarifa entre 1659 y 1663, falta por comprobar si tiene algo que ver con nuestro Pacheco.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Wolfgang Wilhelm, conde palatino de Neuburg, duque de Juliers, Cleves, Berg (Jülich, Kleve, Berg) etc

Volfango Guillermo, como era conocido en España, visitó Madrid (s. Almansa y Mendoza, Leon Pinelo, Relación) desde el 7-10-1624 al 13-3-1625 (Leon Pinelo da la fecha de entrada en 1623, pero está en contradicción con las demás fuentes y con él mismo más adelante)
La rendicion de Juliers. Jusepe Leonardo. Museo del Prado

<El duque de Neoburg y Cleves y Tulieris, potentado de Alemania, de quinientos mil ducados de renta, y cuñado del duque de Baviera, entró en esta corte a los siete de octubre (1624), y ya en ella, se buscan nuevas grandezas de recebimientos, pues el suyo ha sido el mas grandioso que se ha visto, habiendo salido el conde de Olivares a caballo con toda la grandeza de esta Corte a la puerta de Fuencarral, llevandole a Palacio, de donde se salió de noche, teniendo todos prevenidas hachas: que desde Palacio a San Geronimo, donde fue aposentado en el cuarto de su Majestad, habría mas de quinientas, llevandole el conde a la mano derecha. Tratole su Majestad de direccion, como trata el Emperador a los electores; viene a la ligera con ochenta personas, a tratar de sus estados, como el Rey se los quitó a las Islas1 por las fuerzas, por estar entre la Frisa y holandeses: es católico y acepto al Emperador. >
Carta decima sexta. Cartas de Andres de Almansa y Mendoza. Madrid: Miguel Ginesta, 1886. -p.305.
BNE: R/34670, 1/24991
Están las originales impresas, aunque no todas, he visto R/24071 y faltaba esta, hay mas y manuscritas.

Año 1623
<Lunes a siete de octubre entró en Madrid D. Wolfango Guillermo de Austria y Baviera, hijo segundo de la Casa de Baviera y bisnieto del Emperador Don Fernando, Infante de España, Duque de Juliers, Cleves y Neoburg. Llegó a Alcobendas, adonde fue el Conde de Barajas y le acompaño hasta la puerta de Fuencarral. Alli salio a recibirles la nobleza de la Corte y el Conde de Olivares entró a su lado. Vino por aquella calle hasta Santo Domingo el Real y la Priora, y llegó a Palacio. Subió a besar la mano al Rey, que salió dos pasos. Hablole (de) dileccion, quitole el sombrero y mandole cubrir. Acabada la visita, fue acompañado de algunos caballeros y muchas hachas a San Jeronimo, donde le estaba prevenido aposento y donde dejó renombre de Principe muy católico, y gran cristiano, y gran limosnero> (p.256)
Año 1624
<...Vino a la Corte el archiduque Carlos tio del Rey nuestro señor. Hermano del Emperador Ferdinando Segundo, hijo del Archiduque Carlos i nieto del Emperador Ferdinando Primero. A 22 de Noviembre le salio a recibir a Guadalaxara el Almirante de Castilla. Y a 25 dia de S. Catalina entró en Madrid. Hasta la cruz que está fuera de la puerta de Alcalá salieron en coche los infantes Carlos i Fernando y luego los siguió su Magestad llevando en su coche al Duque de Neoburg i al Conde de Olivares i llego hasta la misma cruz, i alli recibió al Archiduque dandole su lado en el coche, al estrivo derecho quedaron el Almirante i Embaxador de Alemania, i al izquierdo el Duque i el Conde. Y assi acompañados de algunos señores llegaron a Palacio donde se le previno aposento que gozo muy poco como se verá>. (p.265)
Leon Pinelo, Antonio. Anales de Madrid (desde el año 447 al de 1658). Madrid: Instituto de Estudios Madrileños, 1971 (edición de Pedro Fernandez Martin). -p.256 y 265
BNE: 4/89291, 4/89292, 4/90478
(por cierto no vendría mal una nueva edición crítica porque los originales de la nacional están mas que sobados, y esta edición es un poco de andar por casa) 
He consultado MS 2925, 1764, 18298, 7748, 18117, 17637, 1255, y hay mas: 2391, 18447, supongo que por fuera habrá mas todavía, y aunque son copias, hay bastantes diferencias de unos a otros)


De este episodio del recibimiento al Archiduque Carlos hay mas versiones, impresos de Diego Flamenco R/28658/10, VC/224/92, MSS/2355(f.502r-503v), y de Juan de Cabrera (Sevilla) VC/224/73


Tambien le organizaron festejos en su honor y toros por supuesto
Relacion de la grandeza con que salio desta Corte para recebir al señor Don Carlos, Archiduque de Austria, el Almirante de Castilla, [Texto impreso] : y de los toros, y cañas que hizo a los 20. de Nobiembre deste año de 1624. la Imperial villa de Madrid, y señores desta Corte para festejar al señor Duque de Clebes, y Neoburque, Elector del Imperio. Madrid. Por Bernardino de Guzman, 1624
R/31158


 Aquí nos cuenta lo limosnero y desprendido que era don Volfango, con una relación apabullante de todas sus caridades y donaciones. Fija la fecha de salida: jueves 13 de Marzo de 1625, y dice que estuvo en Madrid cinco meses y ocho dias.
Relación de la partida del señor Duque de Neosburque y copia de una carta de su confesor, a un Padre de la Compañía de Jesús. Impreso con licencia en Madrid en casa de Bernardino de Guzman, Año de 1625.
BNE: VE/1408/25, VC/224/70 (este no lo vi)


1 Debe ser Zelanda

lunes, 17 de octubre de 2011

Modo fácil y nuevo

Ya está listo, pronto estará impreso.

Ahora si, interesados contactar por MP

viernes, 14 de octubre de 2011

Esta es una copia de la fenecida página que estaba aquí 
AMIGOS DEL FORO CULTURAL DE MADRID
Luis Pacheco de Narváez y Quevedo.
Dentro de la galería de los peculiares personajes que llenan el Madrid de Felipe
IV nos encontramos con Luis Pacheco de Narváez. Este hombre, nacido en Baeza en 1570
(Fermín Vegara Peñas fija nacimiento en 1553 o 1555) había cursado la carrera de las
armas, llegando a ser sargento mayor en las islas Canarias, más concretamente en
Fuerteventura y Lanzarote.
En 1624, propuesto por el teniente de armas del Alcázar, Sebastián Sánchez, se
convierte en maestro mayor de esgrima e instructor de matemáticas de Felipe IV. Tal
cargo llevaba aparejada la potestad de ser el examinador de los postulantes a ser
maestros en el arte de manejar la espada, y, a la postre, Maestro Mayor del Reino.
Discípulo del gran Jerónimo de Carranza, fundador de la escuela española, que
pasa a ser conocida como la Destreza Verdadera para diferenciarla de la Destreza
Común, esta última de raíz italiana, se convierte en un perfeccionador de las técnicas e
intenta llevar la esgrima a la categoría de ciencia, ampliando y modificando los principios
geométricos que caracterizaban esta escuela.
Escribe diversos tratados sobre esta materia, siendo el más conocido y popular el
“Libro de las grandezas de la espada en que se declaran muchos sectores que compuso el
comendador Jerónimo de Carranza” (año 1600). En la misma temática tiene “Cien
conclusiones sobre las armas” (1608), “Al duque de Cea” (1618), “Nueva Ciencia y
Filosofía de la destreza de las armas” (1632), “Engaño y desengaño de los errores que se
han querido interpretar en la destreza de las armas” (1635), “Advertencias sobre la
filosofía y destreza de las armas tanto a pie como a caballo” (1639), aparecen como
obras póstumas “Modo fácil y nuevo para examinar los maestros en la destreza de las
armas” y “Dieciocho conclusiones a la común destreza de las armas”, ambas publicadas
en 1659.
Aparte de esto estaba considerado como una de las mejores espadas de Europa, y su nombre era sinónimo de buen espadachín, así en el
acto I de “Entre bobos anda el juego” de Rojas Zorrilla un personaje, Cabellera, dice
“…y a no ser pobre, pudiera competir con los
primeros; juega la espada y la daga
poco menos que el Pacheco
Narváez, que tiene ajustada
la punta con el objeto”.
No sólo escribió sobre esgrima sino que también es autor de “Historia trágica y ejemplar de las dos constantes mujeres españolas”, (1635),
que mereció el aplauso de diversos escritores coetáneos, así, por ejemplo Lope de Vega escribe, alabando sus cualidades con la espada y con la
pluma
:“A la esfera de Marte reservada
a solos Héroes de inmortal memoria
llegó don Luis por última victoria
de tanta envidia vanamente armada.
La pluma de las armas retirada,
Por todos sus escritos llegó en el siglo XIX a ser incorporado por la Real Academia en el Catálogo de Autoridades.
Pero por lo que Pacheco de Narváez es conocido comúnmente es por su enemistad irreconciliable con Quevedo. Comienza la historia en
1608, según cuenta Aureliano Fernández Guerra (que a su vez sigue a Pablo Antonio de Tarsia) en la casa del presidente de Castilla, en aquel
entonces el Conde de Miranda. Entre las personas que allí se encontraban estaban el poeta y el maestro de armas. Acababa de ver la luz la obra de
este último “Cien conclusiones sobre las armas” y se charlaba acerca de su contenido. Quevedo, hombre dado a porfiar, objetó que se afirmaba en
la obra que un determinado lance era imparable y sin posibilidad de respuesta, siendo tal falso y totalmente demostrable. La concurrencia les
invitó a que probasen con las armas en la mano quien tenía la razón, y Pacheco se mostró remiso arguyendo que la ciencia que emanaba del libro era
incontestable de todo punto y que en esa reunión se estaba para hablar y no para usar la espada, pero la presión de la concurrencia hace que los
dos acaben desenvainando. El lance termina inmediatamente con un golpe de la espada de D. Francisco en el sombrero del maestro, descubriéndole
y dejándole en vergüenza ante toda la reunión. El escrito citado dice que las palabras de D. Francisco cuando le destocó fueron
“Probó muy bien el señor D. Luis Pacheco la verdad de su conclusión; que a haber reparo en el
acometimiento, yo, de ningún modo le pegara”
Otra versión de esta historia, en lo que parece ser una especie de leyenda urbana, añade que encima Quevedo estaba sentado y que había
pedido permiso para batirse así por su cojera.
Las burlas de Quevedo.
Esto levantó, más que una animadversión, un odio que les duraría toda la vida. Quevedo se burla varias veces en sus escritos del esgrimidor
pero especialmente y de la manera mas clara y perfectamente identificable en el capítulo primero del libro segundo del Buscón. No tiene
desperdicio su lectura. Nos empieza presentando a una hombre totalmente desquiciado y absurdo:
“…lejos vi una mula suelta y un hombre junto a ella a pie, que mirando a un libro hacía unas rayas que
medía con un compás. Daba vueltas y saltos a un lado y a otro, y de rato en rato, poniendo un dedo
encima de otro, hacía con ellos mil cosas saltando”.
La burla a los sistemas geométricos utilizados por el maestro para esgrimir, evitando la línea recta son constantes en todo el texto:
“…Al fin me determiné, y llegando cerca, sintióme, cerró el libro, y al poner el pie en el estribo,
resbalósele y cayó. Levantéle, y díjome: -No tomé bien el medio de proporción para hacer la
circunferencia al subir”, “Preguntóme si iba a Madrid por línea recta o si iba por camino circunflejo”, ,”
-Pues, en verdad, que por lo que yo vi hacer a V. Md. en el campo denantes, que más le tenía por
encantador, viendo los círculos. -Eso -me dijo- era que se me ofreció una treta por el cuarto círculo con
el compás mayor, continuando la espada para matar sin confesión al contrario, porque no diga quién lo
hizo y estaba poniéndolo en términos de matemática”,” me advirtió con grandes voces que hiciese un
ángulo obtuso con las piernas, y que reduciéndolas a líneas paralelas me pusiese perpendicular en el
suelo”. Etc.
En la escena de la posada de Rejas donde han de pernoctar el extravagante personaje y Don Pablos parece salir a relucir el famoso lance
por varios motivos: el esgrimidor intenta demostrar la infalibilidad de su ciencia utilizando dos cucharones, en vez de espadas, y acaba siendo
humillado y puesto en ridículo por un bravo “mulatazo” que dice tener la cartilla, o sea certificado de esgrimidor, y fiel defensor de la Destreza
del maestro Carranza, que acaba machacando las teorías geométricas, y la inutilidad del libro de Pacheco, por la vía de la demostración práctica:
“-Este libro lo dice, y está impreso con licencia del Rey, y yo sustentaré que es verdad lo que dice, con
el cucharón y sin el cucharón, aquí y en otra parte, y, si no, midámoslo.
Y sacó el compás, y empezó a decir:
esta moral ocupa dulce historia,
por dividir entre las dos la gloria,
emulación de su famosa espada.
A dos ilustres Damas asegura
Marte en su esfera, y resplandece en ellas
su aspecto y su virtud cándida y pura
Las dos eran de Venus luces bellas,
mas ya para guardar tanta hermosura
en la esfera de Marte son estrellas”
-Este ángulo es obtuso.
Y entonces, el maestro sacó la daga, y dijo:
-Y no sé quién es Ángulo ni Obtuso, ni en mi vida oí decir tales hombres, pero con esta en la mano le
haré yo pedazos.
Acometió al pobre diablo, el cual empezó a huir, dando saltos por la casa, diciendo:
-No me puede dar, que le he ganado los grados del perfil. “
Por si quedase alguna duda de quien es la persona caricaturizada en este episodio nos encontramos con que el huésped de la posada le
pregunta a Don Pablos si su extraño acompañante es indio por no entender su jeringonza. Aquí juega Quevedo con un doble sentido, por un lado
tenemos lo absurdo del discurso matemático/geométrico y por otro, según Rubén Soto Rivera, una alusión a la estancia en la islas Canarias de
Pacheco, que habría influido en su acento y forma de hablar.
El genial cojo no solo ataca en este libro al ya enemigo irreconciliable sino que arremete contra todo lo que le rodea, así convierte en
objetivo de sus dardos a Bartolomé Cairasco de Figueroa, que a la sazón era amigo de Pacheco. En los capítulos segundo y tercero del segundo
libro aparece otro personaje objeto de burla: el sacristán de Majadahonda, criatura ignorante, sucia, pretenciosa, y pésimo poeta. Son varias las
claves, según Soto Ribera, para deducir que el personaje reflejado es el canario Figueroa, el Divino, pero una de las mas claras se encuentra en la
parte en que el sacristán dice:
“…pues, oiga v. m. un pedacito de un librillo que tengo hecho a las once mil vírgenes, adonde a cada
una he compuesto cincuenta octavas”.
Eso da la impresionante cifra de quinientas cincuenta mil octavas. Aparte de esta barbaridad confiesa tener
“una comedia que tenía más jornadas que el camino de Jerusalén”,
cuyo borrador es de
“hasta cinco manos de papel”
y encima es irrepresentable, porque titulándose el Arca de Noe intervienen en ella multitud de animales. También había escrito a una
enamorada novecientos un sonetos. Resulta que Cairasco de Figueroa, al que no hay que confundir con Francisco de Figueroa, también poeta
coetáneo, tiene en su haber el ser el autor del “Templo militante, triumphos de virtudes, festividades y vidas de santos”, también conocido como
“Flos Sanctorum” y que consta, ni mas ni menos que con quince mil octavas en las que se recoge la vida de los santos que componen el santoral y que
le llevó siete años el escribirla.
También parece que hay una intención de insultar a Pacheco, haciendo que este es la mula sobre la que cabalga el sacristán. Esto está
apoyado en que en la obra del esgrimidor, en su principio, aparece una carta de Cairasco. Esta carta habría sido el vehículo usado por el canario
para introducirse en el ámbito culto de Madrid, es decir, habría usado el libro como mula y por tanto a su autor.
Continúa esta guerra implacable en los “Sueños y Discursos”, en concreto en el “Sueño del Juicio Final” donde aparece un maestro de
esgrima que no sabe como se va en línea recta al infierno:
“Llegó en esto un hombre desaforado de ceño y alargando la mano dijo:
-Esta es la carta de examen.
Admiráronse todos y dijeron los porteros que quién era, y él en altas voces respondió:
-Maestro de esgrima examinado, y de los más diestros del mundo.
Y sacando otros papeles de un lado, dijo que aquellos eran los testimonios de sus hazañas. Cayéronsele
en el suelo por descuido los testimonios y fueron a un tiempo a levantarlos dos diablos y un alguacil y él
los levantó primero que los diablos. Llegó un ángel y alargó el brazo para asirle y meterle dentro, y él,
retirándose, alargó el suyo y dando un salto dijo:
-Esta de puño es irreparable, y si me queréis probar yo daré buena cuenta.
Riéronse todos, y un oficial algo moreno le preguntó qué nuevas tenía de su alma; pidiéronle no sé qué
cosas y respondió que no sabía tretas contra los enemigos de ella. Mandáronle que se fuese por línea
recta al infierno, a lo cual replicó diciendo que debían de tenerlo por diestro del libro matemático, que él
no sabía qué era línea recta; hiciéronselo aprender y diciendo: «Entre otro», se arrojó.”
Y, todavía arremete en el “Poema heroico de la necedades y locuras de Orlando el Enamorado”, haciéndolo desde la misma dedicatoria:
“al hombre mas maldito del mundo”
le dedica lindezas tales como
“embelecador de geometría y falso esgrimidor” o “Don Hez, el cornudo esgrimista".
Los ataques de Pacheco.
Si al comportamiento de Quevedo lo podemos tachar de cruel, el de su contrario no merece mejores opiniones. Es la suya una actitud
mezquina, vengativa y claramente rencorosa.
Pacheco de Narváez hacia 1629 le acusa ante la Inquisición escribiendo un “Memorial“ [1] donde denuncia cuatro obras, entre ellas "El
Buscón". Oculta el de Baeza sus resentimientos y dirige el memorial en su condición de
“católico y fiel cristiano, teniendo como tiene y cree, todo lo que cree y tiene la Santa Iglesia Católica
Romana”,
y lo hace no como denuncia en el sentido estricto de la palabra, sino como un “aviso”, (según Victoriano Roncero-López), pero lo que pide es
que se retire el “Buscón” porque aparte de las expresiones contrarias a la moral
“mezcla las cosas divinas con las profanas haciendo alusión de las unas a las otras en desprecio y ofensa
de nuestros sagrados ritos y lo dedicado a ellos”.
La intención de evitar el escarnio de su figura es mas que obvia, pero hay que fijarse en que en ningún momento hace alusión a la parte en
que él es protagonista sino que lleva la atención al aspecto religioso y al erótico, lógicamente las que motivarían mas la intervención de la
Inquisición.
El genial Quevedo consiguió salir con bien de la delación y el Santo Oficio no hizo caso a la demanda. El caso es curioso ya que “El Buscón”
fue considerado por censores de su tiempo de peligroso, pero, afortunadamente, siguió editándose normalmente.
Mas adelante, en 1635, vuelve Pacheco a la carga e interviene junto a Pérez de Montalbán, fray Diego Niseno y otros, de forma anónima en
el libelo “El Tribunal de la Justa Venganza” (el título completo es “El tribunal de la justa venganza, erigido contra los escritos de Francisco de
Quevedo, maestro de errores, doctor en desvergüenzas, licenciado en bufonerías, bachiller en suciedades, catedrático de vicios y protodiablo
entre los hombres”). El sólo título lo dice todo.
En 1639 o 1640 escribe otra obra que había permanecido desconocida hasta fines del siglo XX [2], por no haber sido editada, los
“Peregrinos discursos y tardes bien empleadas”. En este manuscrito, del final de la vida de su autor, está dedicado a atacar la “Política de Dios” de
su encarnizado contrario, que para aquel entonces estaría probablemente encarcelado en León, en San Marcos (diciembre de 1639). En esta obra
no se limita al simple ataque sino que busca el enfrentamiento entre D. Francisco y Felipe IV y el Conde Duque de Olivares, probablemente
intentando darle el remate final y tal vez siendo sabedor de la delicada situación del escritor.
Luís Pacheco de Narváez acabó sus días el 6 de diciembre de 1640. en la calle de las Huertas, viviendo de alquiler en una casa del Marqués
de Castañeda a unas casas llamadas de Sánchez [3], a donde había cambiado la residencia desde el Alcázar. Recibió sepultura en la iglesia de San
Sebastián.
Texto por Alfonso Martínez, miembro de nuestra Asociación.
NOTAS
1.- Aunque se considera normalmente a Pacheco el autor del “Memorial” hay quien sostiene – Vegara Peñas – que fue escrito también por
Pérez de Montalbán y Diego Niseno.
2.- Aurelio Valladares Reguero en 1997.
3.- Las cuales no he conseguido identificar en la Planimetría.

17 de Septiembre de 2007
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